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Vidrio · plano de corte

El papel que baja a la mesa

El optimizador te dice cuántas planchas. Esto es el papel con el que corta la persona que está en la mesa. Un croquis rotulado de cada plancha, los cortes en el orden en que se hacen y con su medida cada uno, cada retal con su tamaño real para que vuelva al bastidor con una etiqueta, y el material y el coste arriba.

Qué lleva la hoja, y por qué

El croquis. Uno por plancha, a escala, y cada pieza con un rótulo, no solo con su medida. Quien está cortando y tiene doce lunas idénticas de 1050 × 850 necesita poder decir A7; una lista de medidas no le dice cuál salió de dónde, y son los rótulos los que hacen que la lista de retales y el orden de corte hablen de las mismas piezas.

El orden de corte. Guillotina en tres fases, en el orden en que las hace la mesa: el despunte de los cantos, después cada banda de ancho completo, después los cortes longitudinales que parten la banda en columnas, y después los transversales que sacan las piezas de cada columna. Cada línea lleva la medida desde la misma esquina que usa el croquis —arriba a la izquierda, X a lo ancho, Y hacia abajo—. Es lo único de esta hoja que no puede prestarse a duda, así que va escrito también en el papel, no solo aquí.

La lista de retales. No un número de desperdicio, sino cada rectángulo que sobrevive con su ancho y su alto reales y de dónde ha salido. De un reparto en tres fases salen tres formas: la banda que queda por encima de la última, lo que queda al final de una banda, y lo que queda por encima de la última pieza de una columna. Las tres son vidrio que puedes guardar y usar; el número que enseñan casi todos los optimizadores las cuenta calladamente como desperdicio. Lo que baje del tamaño que fijes —150 mm por defecto— sí se cuenta como merma, porque nadie guarda una tira.

El coste. Solo la merma, al precio que hayas puesto. El vidrio que vuelve al bastidor no es una pérdida, y contarlo como tal es la manera que tiene un programa de hacer que sus propios resultados parezcan peores de lo que son.

Comprueba la primera plancha antes de cortar las demás. Esto es una ayuda de reparto que trabaja con las medidas que has tecleado. No conoce tus tolerancias, ni el despunte mínimo de tu mesa, ni qué cara lleva la capa, ni si el último retal del bastidor mide lo que pone en su etiqueta. Quien da el visto bueno al plano es el responsable del taller, no esta página.