Vidrio · Identificación
¿Por qué se ha roto este vidrio?
Busca dónde empezó la rotura y mira qué hay allí. Un impacto deja una marca y un cono. La tensión térmica deja una grieta limpia que sale de un canto y nada más. El daño en el canto deja una mella que se nota con la uña. El sulfuro de níquel deja un par de alas alrededor de una mota en mitad del vidrio. Cuatro causas, cuatro firmas — y de cuál sea depende, casi siempre, quién paga.
Antes de nada: ¿qué vidrio era?
La respuesta acorta la lista antes de mirar una sola grieta.
Ha caído en cubitos romos. Templado. La tensión térmica es muy improbable: el templado aguanta unos 200 °C de diferencia entre el centro y el canto. Quedan el impacto, el daño en el canto y el sulfuro de níquel.
Sigue en el marco, en trozos grandes y con grietas largas y curvas. Recocido, o termoendurecido. El sulfuro de níquel se cae prácticamente de la lista: la inclusión necesita una tensión interior grande para romper la luna, y el recocido no la tiene. La tensión térmica pasa a ser la primera sospechosa, porque el recocido solo admite entre 30 y 40 °C de diferencia.
Se ha agrietado pero se ha quedado de una pieza. Laminado. Lee la rotura a través del butiral igual que abajo; el plástico deja las pruebas donde estaban, lo que hace de éste el caso más fácil de diagnosticar y el menos urgente de recoger.
¿No sabes cuál es? Cinco comprobaciones, por orden, empezando por el marcado de la esquina y el truco de las gafas polarizadas, que funciona con la luna todavía puesta.
Buscar el origen
Todo lo de abajo depende de este paso, y es cosa de un minuto.
Las grietas se ramifican alejándose del origen, nunca hacia él. Así que sigue las ramas hacia atrás. Donde cuatro grietas se convierten en dos y dos en una, estás cerca; donde hay una sola grieta y ninguna bifurcación, has llegado. Ésa es toda la regla, y vale para cualquier vidrio y en cualquier dirección.
En una luna templada que se ha deshecho en dados es más difícil, pero no imposible. Los dados no son todos iguales: en el origen suele haber un par de fragmentos más largos y finos, juntos como dos alas, y los de alrededor son claramente más grandes que el resto. Si la luna sigue colgando del marco o está encintada, fotografíala antes de que alguien barra: en cuanto está en el cubo, el origen se ha ido y la respuesta con él.
Las cuatro causas, y qué deja cada una
En el orden en que aparecen en un edificio de verdad.
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Impacto
De lejos la más común, y la más fácil de confirmar. En el origen hay una marca en la superficie y debajo un cono: la grieta arranca en el punto de contacto y se abre hacia dentro del espesor, así que el desconchón es pequeño en la cara golpeada y más ancho en la contraria. Eso te dice además por qué lado se golpeó, que importa más de lo que parece: una piedra que suelta una desbrozadora, una escalera, el granizo y alguien forzando la ventana dejan todos el cono abriéndose hacia el mismo sitio, al lado contrario del golpe.
Del origen salen grietas radiales y lo rodean otras concéntricas. En vidrio recocido fino, un golpe duro y rápido deja radiales muy finas; un empujón lento y pesado deja pocas y largas.
Lo confirma: una marca que se nota al tacto en el origen y un cono que se abre hacia una de las caras. Lo descarta: un origen en el canto sin nada en ninguna de las dos superficies.
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Tensión térmica
El sol calienta una parte de la luna mientras el resto sigue frío: normalmente el centro al sol y el canto enterrado en el marco, todavía en sombra y todavía frío de la noche. El vidrio caliente quiere dilatar, el canto frío no le deja, y la tracción cae justo donde el vidrio es más débil, que es el canto cortado.
La firma no se confunde una vez que has visto una. Una sola grieta, que arranca de un canto, sale de él en ángulo recto durante el primer centímetro o dos y después recorre la luna en curvas suaves. Sin marca, sin cono, sin estallido, y muchas veces sin ramificarse hasta mucho después.
El límite publicado para el float recocido es una diferencia de unos 30 a 40 °C entre el centro y el canto; unos 100 para el termoendurecido y unos 200 para el templado. No son constantes del material: lo decide la calidad del canto. Un canto bien cortado y matado aguanta mucho más que uno mellado o desconchado, y por eso dos lunas idénticas en marcos idénticos se comportan distinto.
Sospecha de ella cuando: la rotura apareció por la mañana después de una noche fría, en los primeros días de sol; una parte de la luna queda en sombra por un mochete, un balcón o un árbol; hay algo oscuro pegado por detrás del vidrio —un mueble, una persiana a media altura, una lámina solar, un cartel—; o la luna es recocida y no había nadie cerca.
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Daño en el canto y falta de holgura
Una mella, un desconchón o una esquina pellizcada, de manipularla o de hacer palanca para meterla en el marco, se queda exactamente donde la tracción es mayor. La luna puede sobrevivir al montaje y romper semanas después, la primera noche fría, cuando el marco se mueve y encuentra el defecto.
Lo mismo vale para una luna que no tiene por dónde moverse: calzos que faltan o mal puestos, vidrio tocando metal, un marco que ha hinchado, un edificio que ha asentado. El origen está en un canto o en una esquina, no hay marca de impacto, y pasando la uña por el canto se encuentra el defecto — con cuidado, que el canto de un vidrio roto corta.
Cómo se distingue de la térmica: la grieta térmica arranca de un canto intacto y sale de él en escuadra. Ésta arranca de un defecto que se ve, y suele salir con el ángulo que le marque la mella.
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Sulfuro de níquel — solo en vidrio templado
Una partícula microscópica de sulfuro de níquel que quedó en la masa se aloja en el núcleo traccionado de una luna templada. Con el tiempo cambia de fase cristalina, de α a β, y ese cambio viene con un aumento de volumen. Cuando la partícula ha crecido lo bastante, rompe la luna desde dentro: sin nadie cerca, en un día de calor, normalmente meses o años después de haberla puesto.
La prueba es una mariposa: dos fragmentos con forma de ala que se juntan en un punto a media altura del espesor, con la mota en la unión, y a su alrededor fragmentos poligonales más grandes antes de que los dados se hagan uniformes. Que el origen esté dentro del vidrio, y no en una superficie ni en un canto, es lo que lo separa de todo lo anterior.
No es culpa de nadie que lo montara. La medida aceptada es el Heat Soak según UNE-EN 14179-1: las lunas templadas se mantienen calientes durante horas para que la mayoría de las afectadas rompan en el horno y no en el edificio. Reduce el riesgo, no lo elimina. En vidrio en horizontal, y en cualquier sitio donde una rotura dejaría caer vidrio sobre personas, merece la pena exigirlo — y cuando una luna rompe, merece la pena mirar en los papeles si se hizo.
No lo des por hecho por descarte. «Es templado y no hay marca de impacto, luego es sulfuro de níquel» es la conclusión equivocada más repetida del gremio. El daño en el canto hace lo mismo muchísimo más a menudo, y ése sí deja un origen que se ve.
La versión corta
Una fila por causa. La columna que decide es la del origen.
| Causa | Dónde empieza | Qué aspecto tiene | En qué vidrio |
|---|---|---|---|
| Impacto | un punto de una cara, con marca | cono abriéndose al lado contrario del golpe, grietas radiales y concéntricas | cualquiera |
| Tensión térmica | un canto intacto, en ángulo recto | una sola grieta suave, sin marca y sin ramificar al principio | sobre todo recocido |
| Daño en el canto | una mella o desconchón visible | grieta desde el defecto, sin cono y sin salida en escuadra | cualquiera, peor en templado |
| Sulfuro de níquel | dentro del vidrio, a media altura | mariposa alrededor de una mota, luna entera en dados | solo templado |
Lo que esta página no puede hacer
Léelo antes de citársela a nadie.
Esto es cómo hacer una primera lectura sensata delante de una luna rota. No es un análisis fractográfico. Un laboratorio lee la propia superficie de fractura —la zona de espejo alrededor del origen, y la niebla y las plumas que vienen después— y puede poner un número a la tensión a la que falló; eso es lo que zanja una reclamación discutida, y necesita los fragmentos de verdad, guardados y etiquetados, no una fotografía.
Dos advertencias honradas. Una luna puede llevar más de una causa: un canto dañado que aguantó un año y se encontró una mañana fría es una rotura térmica y un defecto de canto, y de cómo se llame depende quién paga. Y una luna templada que ya se ha barrido no se puede diagnosticar: la respuesta se fue al cubo con el origen.