Vidrio · Obras
Comprobar un listado de vidrios a viento
Un vidrio es una cuenta. Una fachada son cuarenta. Pega el listado tal cual sale de la hoja de cálculo —referencia, ancho, alto, cantidad—, pon la presión de viento de cálculo, y se comprueban todos los vidrios a tensión y a flecha de una vez: el espesor mínimo que cumple, lo que pesa, cuánta gente hace falta para moverlo y las menos composiciones de vidrio que cubren toda la obra. La misma física que la calculadora de un vidrio, cifra a cifra.
Vidrio a vidrio
Cómo se calcula
Cada línea se comprueba exactamente como la calculadora de espesor a viento comprueba un vidrio: teoría de placas de pequeña flecha para un rectángulo apoyado en sus cuatro bordes, tensión de flexión σ = β·q·b²/t² contra la resistencia de cálculo del tipo de vidrio, y flecha en el centro w = α·q·b⁴/D contra el límite elegido, con α y β interpolados de las tablas de Timoshenko según la proporción del vidrio. El laminado va por el lado seguro: sin transmisión de cortante a través del butiral. Las dos páginas comparten el mismo código, y se comprueba contra la calculadora caso a caso: no pueden separarse.
Para cada línea se van subiendo los espesores nominales —3, 4, 5, 6, 8, 10, 12, 15, 19 y 25 mm— y se queda el primero que cumple las dos comprobaciones. Ese es el mínimo vidrio a vidrio: la obra más ligera posible, y casi siempre poco práctica, porque una fachada de cuarenta vidrios acaba con cinco o seis composiciones distintas que pedir, almacenar y montar cada una en su hueco.
Racionalizar las composiciones
Por eso el segundo paso hace la pregunta que se hace el cristalero: ¿cuál es el menor número de composiciones distintas que cubre todos los vidrios, y cuánto cuesta cada simplificación? Para una, dos, tres y cuatro composiciones busca la combinación que añade menos peso de vidrio sobre el mínimo; cada vidrio va a la composición elegida más fina que todavía le vale. Es una búsqueda exacta, no una regla a ojo: con diez espesores nominales nunca hay más de unos cientos de combinaciones, y se prueban todas.
El peso usa 2500 kg/m³ para el vidrio y, en el laminado, un butiral de 0,76 mm a 1070 kg/m³ —las mismas cifras que la calculadora de peso—. Los operarios salen de la pauta habitual de unos 25 kg por persona con ventosas; pasado de cuatro personas, la página dice elevación mecánica, porque es lo que es.
Lo que esta página no hace
- Solo apoyo en cuatro bordes. El apoyo en dos o tres bordes, las fijaciones puntuales, el vidrio estructural pegado y las barandillas son otros cálculos. Deja esos vidrios fuera.
- Solo viento. Ni nieve, ni peso propio en vidrio inclinado, ni cargas de barandilla, ni impacto, ni tensión térmica —un vidrio oscuro al sol puede romper por calor antes de que el viento importe—.
- Teoría lineal. Los vidrios grandes y finos flechan más allá de donde es precisa; el resultado queda del lado seguro, y esas líneas se marcan.
- No elige el vidrio por ti. Lo que exige el CTE en seguridad, los requisitos acústicos y térmicos y lo que tiene tu proveedor deciden la composición tanto como el viento.