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Cuenta

Tu cuenta

La cuenta es opcional. Reconoce tu Pro en cualquier equipo y, solo si lo activas, mantiene tu trabajo igual en todos tus equipos. Aquí ves lo que guarda y dónde has entrado, y puedes cambiar la contraseña, descargarlo todo o borrarla.

Comprobando tu cuenta…

Mis datos: lo que guarda este navegador, copia y restauración

Qué guarda la cuenta

Sin sincronización: tu usuario tal como lo escribiste, tu contraseña solo como una huella que no se puede deshacer (PBKDF2, nunca la contraseña), el código de recuperación también como huella, tu correo solo si lo añades (cifrado en nuestro servidor), las demás formas de entrar, los navegadores donde has entrado (solo el tipo de navegador y sistema, nunca la dirección IP) y tus pagos de Pro. Con la sincronización activada, además lo de la lista de arriba, tal como está en tu navegador. Se usa para la cuenta y la sincronización, nada más.

Si olvidas la contraseña

El código de recuperación que guardaste al crear la cuenta te deja elegir una nueva; sirve una vez, te da un código nuevo y cierra todas las sesiones de la cuenta. Si añadiste y confirmaste un correo, también puedes pedir un enlace a esa dirección. Sin ninguno de los dos no podemos abrirte la cuenta: aquí nadie sabe tu contraseña.

Activar y desactivar la sincronización

Antes de mover nada, la página cuenta lo que subirá desde este navegador, lo que bajará de la cuenta, lo que ya es igual y lo que es distinto. Lo distinto nunca se sobrescribe: se conservan las dos versiones, y esta página enseña dónde. Al desactivarla todo se queda en este navegador; la copia del servidor se borra solo si lo marcas también, y los otros equipos que sigan sincronizando se detienen entonces sin borrar nada suyo.

Si la misma cosa se cambió en dos equipos

Un documento cambiado en los dos entra dos veces, uno al lado del otro, con la versión del otro equipo marcada. Un dato único, como el nombre de un proyecto o los datos de tu empresa, se queda con el valor de este equipo y guarda aquí el otro, con un botón para usarlo en su lugar. Un documento emitido no se reescribe nunca: una versión distinta llega como copia.